La “locura” que cambiaría para siempre la manera de cultivar uvas.

Corría la primavera de 1973 en el célebre Chateau Pétrus (Bordeaux, France). En aquel entonces una decisión controvertida de su joven director Christian Moueix cambiaría para siempre la manera de cultivar uvas, agigantando aún más el mito francés.

Christian Moueix viendo que sus cepas tenían una producción excesiva de fruta, decidió reducir la carga, cortando una parte de los racimos, una pericia que en Burdeos nunca se había realizado, el plan lo confecciono a escondidas por la noche ayudado por sus íntimos amigos que se deshicieron de la superabundancia de uva tirándola al río.

La práctica de Christian Moueix de retirar los racimos no deseados fue desaprobada por sus familiares y vecinos que percibían la labor como una locura.

Lo criticaron hasta en la iglesia el sacerdote de la congregación de Saint–Émilion en la homilía del domingo expresaba su descontento diciendo “Condeno a aquellos que tiran al suelo lo que Dios les ha dado”.

En poco tiempo los Chateau más cercanos dieron por buena la iniciativa de Christian Moueix, interpretaron la acción de cortar los racimos no deseados como algo positivo, una manera de cultivar uvas con más nutrientes, mejor exposición al aire y un equilibrio óptimo en cada cepa.

Raleo ó entresaca una práctica muy habitual hoy en día que no deja indiferente a nadie, hay quienes se oponen y defienden que se debe incidir en el terruño para conseguir una producción equilibrada de uva y los que consideran que es un eslabón fundamentan para confeccionar vinos finos.

Daniel Marín sumiller de Xadigal.

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